Mostrando entradas con la etiqueta política-terror. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política-terror. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de septiembre de 2010

LOS MONSTRUOS DE VIENTO

Ya he creado falsas identidades, por placer, por burla, por fanatismo, porqué sí. Pero lo que el interlocutor relataba me parecía de lo más fantástico, más bien sacado de una ilusión de vida corta que de la historia tangible. Le inquirí, arrojé todas mis preguntas como dardos en un ataque de curiosidad precoz, él respondió con templanza y sutileza. El lugar era un bar café en la intersección entre Colón y Libertadores, resultó ser primo hermano de Andrés, mi mejor amigo, quien inexplicablemente nos abandonó y salió perdido entre la lluvia. Su aspecto era desaliñado, su barba estaba recortada de la forma más dispareja posible, como si no contó con la ayuda de un espejo, su tabique era de un grosor grotesco y la nariz le bajaba como un bastón colgante, llevaba unos lentes de un inmenso tamaño, es más, acaparaban la mitad de su cara, no entraré en detalles con su ropa porque me es tan banal como insólito. El resultado fue su historia, contada al calor de boquitas y cervezas, una tras otra hasta contar las diez por persona; todo esto en medio de una lluvia gruesa e inclemente. No niego mi ebriedad pero aún y con todo he tratado de recordar la base de su engaño, fue algo así:

Verás, tu nombre es Bruno ¿no? exacto, Bruuuuno, pues bien revolución no es como Bruno, tu nombre es real y se canaliza en vos, la palabra revolución vendría a ser más bien un artificio, un mito, sea donde sea, un plato adobado con propaganda, idealismo o con lo que uno quiera agregar (eructos). Pues bien, aquí donde me ves yo creé una revolución, sin una bala, sin salir a la calle, sin gritos. Yo hice estructuras de hombres, modelos de hombres, los monté a un pedestal para que el pueblo los adorara, creyera en ellos, luchara por ellos, rezara por ellos, matara por ellos. Fue hace mucho tiempo pero no olvido. No soy un charlatán, no me cuesta dormir por el peso de conciencia, creímos hacer lo debido y la historia nos recordará por ello ¿qué mejor cosa qué eso? Era 1971, hacía tres años que me había graduado como periodista, de inmediato ingresé a la facultad de derecho pero lo más grueso de la guerra me impidió seguir. Ya desde antes era militante, mi labor era la de reclutar más adeptos. En el ´69 tuve que huir a México porque corría mucho peligro, ahí conocí a Filadelfio Rodríguez, hombre nítido y duro como la superficie del acero inoxidable, Filadelfio impartía la cátedra de antropología política en la UNAM y había llevado a Alemán al poder a punta de espejismos. Yo, identificando su genio me le acerqué y rápido me acogió como un acólito. Regresé en el ´71, en ese momento el gobierno empezaba a impulsar sus políticas que aunque renovadoras y radiantes de esperanza se aplicaban con timidez, las leyes se gestaban ruborizadas como niños con pena ante la población que aún estaba sobrecogida por el espectro de una guerra que había durado veinte años. Afirmo incluso que la población se volvió masoquista, se habían acostumbrado tanto al conflicto que lo añoraban, y en esta transición fueron varias las veces que salían a las calles a crear un caos porqué sí. Suena muy raro, yo sé, pero es más raro analizar el comportamiento estando ahí. Pues bien, Ángel, mi hermano mayor para ese tiempo trabajaba en Presidencia, me consiguió una plaza, por mi palanca y mi curriculum fui nombrado director de prensa de Presidencia.

Al llegar y ver mi alrededor no había más que un buró de funcionarios agotados, incompetentes para sus acciones en su mayoría. Por desgracia el gobierno perdía credibilidad rápidamente y ya estaban surgiendo las primeras huelgas generalizadas, las primeras asociaciones políticas de oposición, le recalco esto sólo para que recuerde que era un estado sui generis. Yo mismo hablé con el presidente, le expuse sin pelos mi visión del problema y la estrategia que se debía tomar para no ahogarnos antes de tiempo. Aceptó.

Al día siguiente las radios y televisoras amanecieron con la noticia de que cuatro comandantes habían sido secuestrados por hombres del ex general, eran sujetos muy conocidos y queridos por el pueblo, uno un cura que agarró el fusil y que, aunque por el hecho de actuar en contra las normas de la iglesia jamás renegó de su fe, el segundo hijo de un hacendado rico que prefirió luchar para liberar a su pueblo que amasar la fortuna familiar, el tercero un profesor de montaña, el cuarto el hermano menor de un mártir. Aquello tomó su rumbo y rindió los primeros frutos: la unidad ante la tragedia. Al cabo de veinte días (tratando de no hacerlo largo para que la expectación no terminara en aburrimiento) los secuestrados fueron rescatados en una misión heroica de suma importancia. El pueblo cargó en hombros a sus comandantes devueltos, hecho que fue aprovechado para lanzar una reforma agraria, una nueva ley fiscal, una constituyente que parió una nueva constitución, entre otras maniobras a gran escala. El presidente sintió que me debía mucho y me entregó una libreta de banco con un saldo de siete cifras ¿qué iba a hacer yo? ni modo. Pero a la vez me veía con cierto temor o recelo, como se le ve a un sujeto peligroso, pero eso aun no me quitaba el sueño. Los comandantes siguieron haciendo noticia, se ganaron las elecciones del ´75, fue en ese mismo año que fui relegado de mi cargo para ocupar otro que decidí no aceptar. El presidente se había librado de mí, había aprendido todo lo que tenía que aprender para permanecer en el poder. Lo más duro de todo fue el reencuentro con Filadelfio, al contarle los hechos me aniquiló el espíritu con una bofetada, te podés imaginar Bruno, a como yo lo veo la bofetada de tu mentor por haber fallado es más dura que la de una madre, que la de una esposa, que la de cualquiera. Ese pueblo está sumido en la tristeza, allá se alimentan del recuerdo, yo prefiero el exilio.

Se empinó largamente la botella, las gotas corrían por su brazo pálido, había más de veinte colillas aplastadas contra el cenicero, la lluvia enturbiaba los reflejos de las luces, el mesero agitado venía cada diez minutos a inspeccionar la mesa en señal de que es hora de cerrar. No respondió a mis preguntas, sólo se despidió alertándome del peligro de crear monstruos que pueden desarrollarse tanto que será imposible erradicarlos.
Grabado: El sueño de la razón produce monstruos, por Francisco de Goya

jueves, 18 de marzo de 2010

PERRO DE CAZA

Su quijada temblaba repetidamente, se contraía hacia la izquierda y se doblaba hacia afuera en dirección inversa. Por su frente brillaban las gotas que caían con pesadez hacia el follaje negro del cachete barbudo. Ya no podía sentir más ese dolor, el sabor a incertidumbre que inundaba su garganta como zumo de lima que reseca y desertifica las paredes traqueales; el tic ocular y las palmas sudorosas en las manos. Masticaba concienzuda y lentamente, tal y como lo recetó su colega nutricionista, deglutía tratando de no respirar, tratando de no fijar los ojos en el bistec recalentado en el horno microondas, freído en aceite vegetal certificado por normativas internacionales de higiene, cuidadosamente servido por la doméstica en un plato rectangular. El teléfono sonaba, hacía pausa y volvía a sonar, la orden era no contestar bajo ningún motivo.


Un 14 de julio de 1789 acaeció la toma de la Bastilla, acto que en sí (lejano a su enorme implicancia simbólica) no hizo más que liberar a siete prisioneros que se encontraban en la fortaleza. 220 años después don Guillermo Álvarez Icaza presta juramento para ocupar el cargo de asesor de la Corte Suprema de Justicia. Se lleva el pañuelo a la nuca, desprendiéndose al aire un suave olor a colonia que le había impregnado su mujer luego de haberle tejido sus iniciales en el borde, firma papeles, posa con una sonrisa que le cubre la mitad de la cara, saluda calurosamente estrechando su mano derecha mientras mantiene su mano izquierda a sus espaldas, escondida.

En su despacho ya se han instalado dos líneas telefónicas, un aislante de sonido y una serie de pequeños aparatos que parecen interruptores o cabezas de hormiga gorda. Su asiento es amplio, con compartimentos para la ceniza y las bebidas en sus brazos. Adjunto hay un cuartito rectangular con un lavamanos, un inodoro, sin ducha. Al entrar cierra la puerta tras de sí, camina a zancadas, como reconociendo el espacio para futuras expediciones en ceguera, cinco pasos…pared…tres pasos…el teléfono del escritorio suena, la voz le dice que en la segunda gaveta a la izquierda están los papeles, que faxee a tal número, que luego use el triturador y queme las tiras con cautela de no dejar evidencia. Sonríe, se toca su cara engrasada y saca el pañuelo de nuevo. A las 2 de la tarde mira su reloj de pulsera, guarda una carpeta en su maletín, cierra con llave, se despide de su secretaria con un guiño y baja la escalinata del complejo mientras un chofer vestido de impecable guayabera blanca le espera con la puerta trasera de su Toyota Land Cruiser, full accesorios y ocho cilindros, abierta. La camioneta es asignada, así como el chofer, la secretaria, la oficina, el puesto, el pañuelo perfumado por su mujer, su propio mujer…a una cuadra de su casa se percata y siente nauseas de sí mismo, le pide al chofer que frene y se desviste a sus espaldas, se va corriendo desnudo a su casa como un bebé. Eso solamente pasa en sus sueños, antes de percatarse que falta una hora para volver a su vida asignada. Su sueño de desnudez se repite noche tras noche, y en este se va encontrando cada vez mas lejos de su casa, hasta que en una de esas logra cerrar con llave la puerta del despacho y desnudarse frente a su secretaria para luego correr hasta su casa.

Cumple su función a cabalidad durante un mes: atender teléfonos, ser “ojos” y “oídos” de algún ente misterioso, clasificar papeles, desaparecerlos, extorsionar a funcionarios, eyacular sobre los senos de la secretaria, ser buen padre, hijo, personaje probo, honesto y transparente ante la sociedad y llevar siempre la mano izquierda escondida. Alguien le dijo una vez que esa otra mano que no se ve no denota confianza, dos días después ese alguien murió en un dudoso accidente en la carretera.

De niño Memo no sabía mentir, se le ponían las orejas coloradas y le empezaba el tic del ojo, sino le daba comezón en los brazos y terminaba vomitándolo todo. El quería ser veterinario pero su papa ya le tenía predestinada la carrera de abogacía desde un inicio. La comunicación más cercana que existía entre él y otra persona era mediante perros, los consideraba almas sinceras y nobles que pedían una minucia con respecto a lo que daban. Les creó el hábito de alimentarlos por la tarde, cuando las señoras salían a los portones con sus mecedoras. Los bañaba y les quitaba las garrapatas los domingos (la cosa que más disfrutaba de eso era explotar grupos de garrapatas con la bota). Los llegó a querer tanto que se ganó el apodo del “men-can”, las familias llegaban a dejar a sus animales donde Memo para bañarlos, hacerles cortes de pelo, curarles heridas, inyectarlos contra la rabia y hasta para hacerles masajes. Así se ganó un oficio y cierto respeto en quienes antes le veían como un bobalicón. El contacto con los animales lo hizo más taciturno y silencioso, sensible a los sonidos y las vibraciones corporales, ágil. A través del ojo del can se veía a sí mismo como otro can de la jauría, se dio cuenta de sus dotes y peculiaridades, de como podía pasar desapercibido, de como analizar a fondo con una simple ojeada. A sus dieciocho su contextura había pasado de regordeta y floja a delgada y con rasgos puntiagudos. Era todo un perro de caza.

En su escritorio hay un sobre sellado, en su interior una hoja aparentemente en blanco, con letras en filigrana inteligibles a simple vista. Golpean a la puerta con fuerza, el teléfono empieza a sonar de pronto. Levanta en la otra línea, del otro lado la misma voz de hace un mes, la misma voz que delega, que es como un eco de múltiples voces extraviadas en un laberinto oscuro y húmedo: ya se sabe, no estás seguro. Huye por la pared que simula ser el respaldo de una ducha que no es más que un tubo ornamental. Suda copiosamente pero esta vez el pañuelo perfumado no surte efecto, el pasadizo es largo y estrecho, las paredes están pintadas en un blanco hueso que es color para moribundos y desquiciados. Sale a la calle, un par de guardas simulan no verlo y el agacha la mirada, extiende una mano para detener a un taxi, da la dirección por inercia y sube. Un magistrado no carga efectivo, mucho menos un asesor que a su vez es un espía encubierto del departamento de Seguridad del Estado. Entrega su celular, a gozo del conductor. Tira puertas, prepotea, y ante las preguntas desesperadas de su mujer solo responde: mujer, se cagaron en mí, se cagaron en mí, alistá tus cosas. Aquella tarde lluviosa de julio había prometido ser fiel a esa voz oscura y misteriosa, muchos habían perdido sus puestos, quedado en la calle, apresados, desaparecidos, muertos…una gran cola que pisar.

La punta de la Colt 45 le rasca el cielo de la boca, cierra los ojos y se ve a sí mismo desnudo revolcándose en el pasto, llorando de felicidad.

sábado, 21 de noviembre de 2009

EL LUGAR DE LOS ETERNOS ENIGMAS

Cuando veas a un político...tapate la nariz
L. de V.

A buena hora la superficie se escarcha, el temblor de una hoja friolenta despierta el sonido insomne del viento, casi no duerme, casi no sueña, casi no pesa. El agua disuelve los grumos que se habían sedimentado, como las pequeñas avalanchas que descienden de un pico para fundirse en un todo marino.

El abismo de las cosas
El vacío del vacío y sus vacíos
Que desde un cuenco
Se vuelcan todos a la vez.

Yo no había pegado el ojo en toda la noche, las calles estaban bloqueadas por armatostes sarrosos y barricadas humanas enardecidas en el fragor nocturno, el fuego centelleaba, proyectándose en los vitrales y los charcos, un ejército de antimotines (robóticos animales que al fin de todo son hombres, mal comidos, mal pagados pero hombres) se había desplegado por puntos estratégicos. Ya cada quien había marcado su ruta, cada quien convocaba a sus huestes con comunicados gubernamentales, correos electrónicos, intimidaciones, amenazas, pregones, exhortos y toda clase de medios. El miedo esa noche era un miedo mayor, más colectivo y concentrado, más miedo. Se fraguaban planes macabros con filos de cuchillos y puntas de pistolas. Las calles son mías pendejo, ¡no no, las calles son mías güevón, te voy a enseñar a punta ´e verga que si! y los rifirrafas y las cámaras (cajones con cerebros artificialmente morbosos).

Doña Esperanza apostándose frente a la torre de parlantes (en la calle donde mañana se llenará de fanáticos de este nuestro deporte endémico que es la violencia) con su palangana, su aceite y sus tortillas, esperando que mientras se desate el infierno ella pueda, tranquilamente y sin ningún rasguño, vender su moronga, su fresquito, su tortilla tiesa. Horas más tarde. Del otro lado del infierno hay jardines, hay mallas eléctricas y gorilas en frac; en la amplia terraza se reúnen la familia y los amigos, las mucamas y el chofer, el trago de whiskey, de gin, el puro Cohiba, las chequeras y los amarres. Un televisor plasma de 50 pulgadas es el centro de atención, y cada uno se siente como en uno de esos juegos de realidad virtual, al tener en la pantalla el caos que parece tan cercano, en tiempo real, con sonido digital y en high definition. Cada quien juega el deporte a su manera y bajo sus posibilidades.
Al ilustre señor E. le salió el tiro por la culata ¡bien que le dije que se quedara con el trago y viendo los toros de largo! le dice uno de los acaudalados fanáticos al otro. Al ilustre señor E., monstruo de mediana estatura, que gusta de flashes, gigantografías y falsas sonrisas, le propinaron semerenda pedrada en la frente antes que sus guardias lograsen intervenir. 8 puntadas le salió la broma.

Los buses a la espera, orillados para apaciguar el calor abrasante de la mañana, un conductor se quita el nervio con música a todo volumen, ha recorrido 90 kilómetros y le hace falta el resto pero la paga es paga, no es buena pero es paga. Los encapuchados pasan con piedras en la mano y entre sus dientes. Cada uno es un ventarrón. Con el mortereo, la música, los gritos y el tapi se convierte en tornado que destruye todo a su paso. La naturaleza no perdona hermano, así que mejor no me atravesés que te llevo en el saco. Después dicen que nos van a dar camisetas y riales así que volémole verga a los culitos rosados.
A Silvia le palpita el corazón en la garganta, nada aquí está bien, sabe que cada paso que da es un desafío al peligro y como quisiera que cada paso fuera para acercarla más bien a su casa. Los de la empresa venían, los de la universidad también, al final vinieron pocos, le han rajado la frente al ilustre señor E y todo mundo anda chiva. La oposición encabeza el desfile, y la oposición no es más que el otro lado del pastel; ambos (gobierno y oposición) son diestros nadadores de aguas sucias, nada más que cada quien a su lado, tomando en cuenta por supuesto que hay un punto medio donde todos convergen.

Sirenas, el humo que sale de los tubos, una que otra bala perdida a conveniencia, la sangre y la grasa en el asfalto, improperios, carcajadas. Gangsta´s Paradise on earth, un suculento festín para los adictos al caos y la incivilización.

Pero hoy no es hoy sino anoche, y probablemente esto no ha pasado anoche que es hoy o fue un sueño dentro del sueño (a veces muy trágico) que es la vida y todos prevén o especulan, y en cada casa hay un Nostradamus y un Juan. Afuera Managua (ciudad de la otra dimensión) está sitiada, parece que nadie entra ni sale en la ratonera y el cuerpo del roedor va subiendo de temperatura y chilla sofocado dando vueltas y vueltas. Rezadores, pandilleros, políticos, asalariados, pensionados, culitos rosados, antimotines, estudiantes, todos un pueblo urgido de respuestas en el lugar de los eternos enigmas.

domingo, 19 de julio de 2009

¡GANAMOS! TODO SERÁ MEJOR




“Gallo-gallina”, así califico el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya respecto al litigio entre Nicaragua y Costa Rica por el Río San Juan. “Ganamos todos”, fue la expresión que utilizó nuestro presidente Ortega respecto al fallo, los ticos recibieron con beneplácito y satisfacción la decisión del tribunal, y de esta manera quedó sentada la postura de ambos gobiernos. A Cesar lo que es de Cesar. Pero lejos de la realidad jurídica que se remite a laudos, interpretaciones y resoluciones existe una realidad palpable, que es la de la población del Río San Juan, que a pesar de ser uno de los departamentos más exuberantes y extensos del territorio nacional es una zona presa del olvido y la desidia, una tierra comandada por villanos terratenientes y transnacionales usureras que en su limitadísimo lenguaje solo entienden de beneficio propio.

Solo con darle vuelta atrás a la página de nuestra historia nos damos cuenta de la inmensa importancia del Río para el país, siendo ruta de entrada de embarcaciones durante más de tres siglos; producto de un ambicioso proyecto de un canal interoceánico y paraje de la codicia y de pugnas interminables entre nicas, ticos, gringos, franceses y todo gato gordo que se interesara por el botín. Se vino la anexión de Guanacaste y la Barra de Nicoya ¡ah sí hombre, vos me ayudaste a sacar al chele Walker, no te agüevés que ahí te doy tu tajadita! 1858, tratado Cañas-Jerez (o al revés si lo prefieren); cito textual de su artículo 6: “La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan desde su salida del lago hasta su desembocadura en el Atlántico”(…) “Pero la República de Costa Rica tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación desde la expresada desembocadura hasta tres millas inglesas antes de llegar al Castillo viejo con objeto de comercio”; es que desde que esto comenzó ya olía feo; ya dije y reitero “gallo-gallina” y la fiesta sigue porque hay mucha tierra para dar.
Pero claro, también hay que comer para adentro para emparejar la cosa, así desde Somoza se han venido apostando un manojo de empresas, de surtidos enclaves y concesiones jugosas que han declarado su propia soberanía ¡porque ahí reina la ley del monte! Hace menos de dos décadas que se declaró a la reserva Indio-Maíz (Río San Juan) área protegida, mas por moda ecológica que por verdadera conciencia, pero eso no impide que todos los veranos la maderera Plywood extraiga troncos al margen de la ley y aniquile al segundo pulmón más grande de Centroamérica…“Santa Plywood es la patrona local. Donde la Plywood no llega, no hay caminos ni tampoco hay impuestos porque no hay forma de cobrarlos. Las alcaldías de la zona son casi impotentes sin la colaboración de la Plywood”. Y también los Pellas con su inmensa fábrica de naranjas, que por ahí rueda el cuento que es la más grande del mundo; y la United Fruit con la palma africana (ya mencionaba el sabio Galeano en su obra Días y noches de amor y de guerra, a la United Fruit que había cortado de un tajo la Reforma Agraria en Guatemala). Y al pueblo como siempre, mameluco. Testimonio de una denunciante de las atrocidades: “Genoveva Gaitán Matamoros, de 25 años de edad, originaria de San Miguelito, dice que el señor Juan Reyes le hizo la cariñosa oferta de pegarle 4 balazos para que no ande de “chischil” con esos ambientalistas que no lo dejan ganarse los reales. El se los gana terminando con nuestros bosques y con nuestras vidas, porque el bosque es la vida de todos: gente y animales". Esa es la triste historia líquida de un lugar abandonado, como sacado de un cuento nefasto.

Pero ahí no termina la cosa, esto va para largo; hace poco me dijo un sociólogo que en Nicaragua radican varios problemas endémicos, uno de ellos el llamado centralismo (hay un dicho que Nicaragua es Managua y nada más, así decían timbucos y calandracas de sus ciudades, y así sucesivamente por los tiempos de los tiempos amén), otro, el de los gobernantes monolíticos que no le sueltan la teta a la patria. Entonces para cuadrar la idea de forma menos prosaica hay todo un comportamiento social, político y cultural de mezquindad, desunión y falta de tolerancia que nos estanca; producto de ello los lomazos, dictaduras, guerras civiles y toda suerte de actos macabros, “en arca abierta el injusto y hasta el justo pecan”, y así como mientras los canes locales pelean por el hueso los vecinos se nos van apoderando de la tierra en una cruzada colonizadora postmoderna. Pasó con Honduras, Colombia y Costa Rica…y ahora Costa Rica de nuevo.

Volviendo al caso, si bien es cierto se otorga la soberanía a Nicaragua sobre el Río (entendiéndose soberanía como la supremacía atribuida a un orden jurídico) se limita la misma al darle a Costa Rica la atribución de poder navegar en un trecho con “propósitos de comercio” (de la interpretación de esta frase se fue en el saco la industria turística de las que ni el Sr. Cañas ni el Sr. Jerez tenían la menor idea) y que quede claro que bajo ningún motivo autoridades nicaragüenses pueden cobrar ninguna clase de visa ni cobro por pase, aunque en la frontera tico-nica a los paisas mortales sin visa gringa se nos sigan clavando veinte lolos, eso es como que le regalés una paleta a un niño con la condición que la comparta con otro niño, sino no hay paleta, ¿entonces en qué quedamos? ¡Ahhh es que nosotros los señores jueces del Tribunal somos democráticos, y damos a cada cual lo suyo! Y menos mal porque dicen que la Asociación de Rottweilers de Cartago estaba lista y afilando colmillos por si acaso.

Pero habría que ir al margen del Río para comprender realmente, ahí cuando se habla de centro de salud es el situado en la ribera tica, igual con la escuela, con el trabajo, con el desarrollo; ahí circula el colón y se habla haciendo énfasis en la “S”. Recuerdo el caso del municipio de Cárdenas que pretendía anexionarse a nuestro vecino del sur por el abandono territorial de un gobierno central que solo llegaba a hacer la mueca; entonces no abona en nada tirar los problemas al aire si somos nosotros los principales culpables de que esa sea una zona fantasma. Se requiere de la iniciativa de todos los sectores, aunar esfuerzos en pro del desarrollo, del progreso y el respeto a la ley, que el gobierno y sus instituciones tomen suero para desintoxicarse el organismo y así poder llegar a la zona con proyectos reales y no demagogia, que se fomente el hermanamiento y la unión del pueblo nicaragüense en cada espacio. Porque no basta con repetir “El Río San Juan es Nica” como si fuese un spot publicitario.

domingo, 12 de julio de 2009

COMUNICADO DE ÚLTIMA HORA

¡Confirmado! el diablo creó un salón VIP especialmente para políticos, y mediante Decreto Supremo Infernal los caciques centroamericanos de ahora en adelante llevarán el distintivo honorífico de «Hijos Dilectos del Abismo». Lo que motivó al diablo a brindar un título tan digno fue el golpe de Estado en Honduras, al conocer del caso (del que jura ante la prensa que no tuvo nada que ver) mandó bajar un pelotón de demonios para que hicieran ronda para preservar la malandanza del país y de la región entera de paso. Así que agarrate Micheletti que ahí van por vos…ah y a Tumel también que de santo no tiene un pelo.

[+] Que Dios se apiade del pueblo hondureño porque acá se vio todo pero no se hizo nada.

sábado, 11 de julio de 2009

YO NO LE CONFÍO MR. FRIEDMAN




Milton Friedman, el hombre, la leyenda. Eran tiempos duros y oscuros en Estados Unidos, se vivía la Gran Depresión a gran escala, los empresarios se habían endeudado hasta el cuello por haberse creído sus propios cuentos; las acciones en la Bolsa, sin paracaídas, se desplomaron y estallaron al impacto con el suelo, el crash bursátil motivó la insolvencia de los bancos y el descontento generalizado. Las exportaciones y el producto interno bruto experimentaron índices deplorables para la que era en aquellos tiempos la economía emergente más fuerte del mundo.
El presidente Hoover, en un acto precipitado y catastrófico dirigió una política de Estado proteccionista, nacionalizando a diestra y siniestra. Debido a toda esta tramoya que ahogaba las economías mundiales por efecto dominó era necesaria la modificación del sistema; así es como surge Mr. Friedman, como truco sacado de un sombrero negro de copa, aquella figura elocuente e incisiva causa revuelo entre los círculos influyentes, con sus ideas innovadoras y harto ambiciosas ¿pero cuál era el plan verdadero de Mr. Friedman? Sus fines, a mi criterio no han sido más que la anarquía económica, el descontrol del mercado, el sesgo de clases sociales, la acumulación desmesurada de capital a manos de unos tantos y la infinita miseria del pueblo; ¿los medios para alcanzar sus fines? un abanico de teorías perniciosas a todas luces, difundidas y llevadas a la práctica en todo el mundo por sistemas e instituciones inescrupulosas.
Mr. Friedman propugnó por la total independencia del mercado frente al Estado o cualquier otro ente que pretenda regularlo, soñó con ver a un monstruo omnipresente, omnipotente y autosuficiente…lo logró. Hay dos maneras de ser mentiroso, está el que miente con temor e inseguridad, suda y se muestra nervioso, a este se le logra desenmascarar fácilmente; por otro lado está el que estudia y analiza su mentira, la ensaya y dramatiza, la vuelve perfecta, creíble, convincente, Mr. Friedman fue un perfeccionista en el arte de la mentira, un caudillo intelectual para las élites y sus intereses. Aclamado y venerado, pronto se vio de asesor de Estado en administraciones como las de Kennedy y Johnson, sus postulados fueron adoptados por Reagan, Margaret Thatcher y Pinochet. Fue precursor y férreo defensor del neoliberalismo y el capitalismo salvaje, para él el Estado es una institución viciada por naturaleza, que por tanto debe liberar a la empresa privada ya que esta es la única fuente generadora de riquezas; “free market for free people”. Se soltaron las amarras de las bestias depredadoras para que salieran a cazar, surgieron los oligopolios, se multiplicaron las grandes corporaciones, los grandes préstamos y empréstitos, la especulación bursátil y los paraísos fiscales. Las leyes empezaron a dictarse al servicio de los ricos, se confeccionaban por las noches, en medio de tertulias de humo, licor, scorts y amenazas. El Estado perdió su derecho y su identidad. Mr. Friedman, el autor intelectual, dormía tranquilo porque era ajeno a todo sentimiento de culpa, mientras él dormía las corporaciones, los medios de comunicación y los gobiernos títeres o tiránicos fraguaban su plan de intimidación, coerción, secretismo y proscripción. El hábito del consumo, vacío y accesorio pronto se tomó por asalto a la humanidad, se le empezó a venerar, a rendir culto, y a sus mentores a rendir pleitesía.
Las sociedades cambiaron, se globalizaron, cediendo su identidad por un reino fantasioso de luces y artefactos. El descontrol económico provocó el descontrol colectivo, la necesidad por lo superfluo y lo vacío, la pérdida gradual de la identidad, de la moral, de la conciencia. Se ensanchó la brecha entre el caudal y la sequía. Con el neoliberalismo se instauró el neocolonialismo sobre las naciones más pobres, se privatizaron sus servicios y sus medios de vida, se reprimió la opinión y la rebeldía, los caciques locales aseguraban su futuro poniendo en venta a la patria, su voluntad y su soberanía. Se intensificó la injerencia, evolucionó a todos los niveles con entes como el FMI y el Banco Mundial que se encargaron de tirarle migas al Tercer Mundo mientras le oprimía el pescuezo con su zapato de cuero procesado en las maquilas.
El ser cíclico es el que no trasciende, el que repite y reproduce, así fue que sucedió de nuevo el desastre de la economía mundial, de repente las estructuras de poder empezaron a balancearse y ceder por su propio peso, quiebras de bancos, cierre de fábricas y filiales corporativas, desempleo masivo, caída de los mercados, las bolsas y las monedas, incapacidad de pago, el diablo empezó a rondar Wall Street. El planeta casi en su totalidad fue una prueba de ensayo de un grupo de maniáticos, se demostró con fundamento científico que el proyecto fracasó y trajo consigo terribles consecuencias.
El Estado, ante la indefensión de las empresas y el deterioro económico, tuvo que salir al rescate previniendo la hecatombe. Luego de eso entramos a otra era, estamos dentro de un momento histórico sin precedentes, un momento determinante para la posteridad, donde es imperativo una renovación, una restauración del orden y la conciencia. Debemos, como una necesidad más que una obligación, romper las estructuras que se heredan antojadizamente, mudar de sistema si es necesario, olvidar el pasado y sus sombras y reinventarnos con los pilares de la justicia, la libertad, la igualdad, la solidaridad y ahora sí una profunda búsqueda de la inteligencia y el discernimiento; sólo así es será la manera en que no nos volveremos a dejar llevar por teóricos del desastre como Mr. Friedman (q.e.p.d.).

miércoles, 1 de julio de 2009

KNOCK OUT


Pensé, ingenuamente y por un momento que había pasado la borrasca y el cielo empezaría a esclarecerse penetrado por los rayos diáfanos del Sol. Erré de nuevo, hoy el pueblo madrugó, las pipilachas, como hipnotizadas rondaban los bombillos; había una intuición, un presentimiento colectivo, algunos pasaron en vela, acostados boca arriba viendo el techo con los ojos pelados, otros daban vueltas como vigías por la casa.

Knock-out definitivo para el tricampeón y alcalde de la capital, aun no hay un dictamen, se presume suicidio pero se sabe que en el reino de la política y el boxeo (íntimamente ligados por el vicio, la codicia y el poder) las muertes no ocurren a conciencia propia; por ahí anda el cuento del Don King mafioso, que por cada desgraciado que se echa al pico se tatúa una calavera en la espalda, y del gobierno y su séquito clandestino de matones que operan en silencio, es mejor que corra la imaginación a juicio de cada quien. Hay muchas preguntas, mucho secretismo, mucho descontento, el último round del tricampeón fue fatídico y decisivo, se le acusó de ser una pantomima, un instrumento del aparato gubernamental, se le acusó de haber confabulado contra la democracia en unas elecciones dudosas y amañadas, se le seguirá acusando post-mortem de una gestión mediocre y absurda. Pero ya no está, suicida, ultimado o desconectado aun no se sabe, y probablemente nunca se sabrá. Mi pésame. Un momento de silencio.

Luego de esta pausa si es menester el pronunciamiento, porque no se puede tapar al Sol con un dedo, Managua, la novia del Xolotlán, con más de un millón de habitantes, no es más que una superficie ahuecada, sucia, mosqueada, inundada, acá no hay identidad ni cultura, acá lo que hay es un imperio de rótulos escalando árboles y postes hasta llegar a las nubes, la inseguridad y el vicio se toman por asalto los espacios; la basura, la fetidez, la epidemia, la naturaleza mermada, suplantada por el cemento sin alma; los alcaldes ocupan el cargo, se acomodan en sus sillas, se llenan la boca mientras la asamblea de concejales pelea por las migas ¿Hasta cuando?

lunes, 29 de junio de 2009

ES MEJOR NO DESPERTAR




Borrascas teñidas de negro posándose sobre las ciudades emergentes y desordenadas, hormigueros de los pobres y de unos cuantos señores del poder. El día amanece a oscuras, como si no fuese día sino la estruendosa resaca de una noche tormentosa, el aparato militar desplegado por las calles, otra vez la política impuesta por las armas, dos por tres complot, secuestro, violación a la ley a gran escala, indignación, angustia, el vuelco. Los fantasmas no terminan de irse, se quedan quietos, aletargados por ratos para volver en forma de golpes de Estado, de fraude, de opresión, de injusticia inconmensurable. La soga está encarnada en el cuello del pueblo. No cede ni sale.

domingo, 21 de junio de 2009

LA DOCTRINA DEL SHOCK



La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre».

Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.

Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la prra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.

En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.